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La luz amarilla…

Ir en contra de la corriente, es la crónica de una ahogada anunciada.  Y es que cuando te dicen “no hagas esto”, es por algo.  Ya no soy una niña, sin embargo cuando alguien me da una alerta amarilla (así como en el semáforo), quiere decir que viene la roja por ahí cerquita, a menos que frene, o tome otro rumbo.

El color amarillo no me gusta, desde pequeña es el que menos me ha agradado, a pesar de que es un color alegre y lleno de luz, pero algo en él me hace apartarlo de mi vista, ¿Será precisamente porque me recuerda a las alertas de los semáforos y que si no le hago caso puedo pasarme la roja y tener un accidente?.

Por no prestarle atención a las luces amarillas, me he estrellado varias veces… y eso sí que duele.

Esas luces amarillas, por lo general son esos “consejos” que vienen de terceros, pero en mi caso, son corazonadas que llegan solitas, son sensaciones, como una especie de premonición (y no es que me crea una medium, ni vidente, porque no lo soy, solo que las mujeres tenemos sexto sentido).

Ahora mismo, mientras te escribo esta carta, siento “eso”.  Es una especie de presión en mi corazón y mi cabeza, es como si se me bajara la presión, pero no está baja, palpitaciones y una sensación de que algo no anda bien… resulta extraño expresarlo con palabras, casi imposible.

Esto me pasa siempre que viene una noticia que no me agradará…  Ahora mismo veo dentro de mi una luz amarilla  ¿Será que algo va a suceder?

~ por Frida Stuart on Mayo 6, 2008.

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