¡Sin malas vibras, por favor!

•Mayo 17, 2008 • Dejar un comentario

Cuando tenemos recuerdos de relaciones pasadas, que son traumáticos, caóticos y con cierto toque de pesadilla, decimos que no queremos volver a pasar por algo así, entonces nos damos un tiempo a solas hasta que encontramos otra pareja, con la cual pensamos que ahora si nos irá bien….

Sin embargo, no medimos el factor miedo… ese miedo a volver a vivir el pasado y comenzamos a ver fantasmas donde no existen, a buscarle la quinta pata al gato (como decía mi abuela), a autoprotegernos de que nos hagan algo que quizás no esté en el plan de esa otra persona… en fin, nos volvemos unos seres psicóticos, lo cual hace que nuestra relación no tenga buenos frutos.

Soy de la gente que piensa, que en una relación deben existir 5 factores importantes:
- Amor
- Comunicación
- Respeto
- Confianza
- Buen sexo

Si alguno de estos puntos faltan, entonces la relación puede comenzar a cojear, hasta caer al suelo, arrastrarse y llega el momento en que ya no avanza, se estanca y termina muerta, hiriendo a una o ambas partes gravemente.

Ver esos fantasmas del pasado, en la relación presente, significa una cosa: desconfianza. Es una desconfianza hacia la persona que está ahora mismo conmigo y una desconfianza hacia mi, al creer que elegí mal.

El hecho de que me hayan herido anteriormente, no quiere decir que quien esté conmigo lo hará también.  Debemos darnos la oportunidad a nosotros y a nuestra pareja para iniciar algo nuevo, que quizás, sea la puerta a la felicidad.

Cuando tenemos un pasado de relaciones tormentosas, en vez de pensar que nos volverán a hacer algo así, debemos aprender de los errores que nosotros cometimos en esas relaciones, corregirlas y evitar repetirlas en la nueva relación… mantener la mente limpia de malos pensamientos y evitar esos comentarios mal intencionados de personas que vienen con “buenas intenciones” a darnos algún consejo, cuando en realidad lo que nos traen es malas vibras e intentar desestabilizarnos.

Hoy aprendí que aunque sea mi madre o mi mejor amiga quien me diga algo en contra de mi relación, no dejaré que entren esos malos comentarios a mi mente, porque luego estaré mal y pondré mal a mi pareja… cero preocupaciones por lo que “puede pasar” y me concentraré en lo que está pasando, lo cual es MARAVILLOSO.

¿Se debe creer en todo lo que se oye y en todo lo que se ve?

•Mayo 8, 2008 • Dejar un comentario

Las murmuraciones, chismes, comentarios siempre han sido los protagonistas de malos entendidos y graves problemas.

¿Te ha pasado que en algún momento, se te acerca una “amistad” y te cuenta (con vocesita como de quien no quiere contarlo), que vió a tu pareja en un café con otra persona del sexo opuesto?, obviamente le agrega un poquito de sal y pimienta a la historia para que tenga mejor sabor.

Por supuesto que con esa semillita sembrada, comienzan a germinar dentro de tu cabeza imágenes que tal vez nunca existieron, lo cual traerá a su vez, inquietudes e incomodidades que podrían afectar tu relación.

¿Por qué escuchamos esas intrigas?, ¿Por qué no damos un alto a las personas que nos traen esos comentarios, de los cuales, no pueden asegurar que la historia sea exactamente como la vieron?
Recordemos que los ojos son engañosos, muchas veces creemos haber visto algo y en realidad era otra cosa. Entonces, si nos traen la historia, de que nuestra pareja estaba con otra persona del sexo opuesto en el café, ¿No cabría la posibilidad de que fuera su familiar o simplemente una amistad que hace mucho tiempo no veía?.

Un día hablando con “mi amor”, acordamos que cuando alguien venga a uno de nosotros con alguna historia del otro, nos reunamos los tres (él, la otra persona y yo), y que hablemos sobre el tema directamente, así evitamos malos entendidos. Hasta ahora no ha sido necesario y espero que nunca lo sea, pero si un día llegara a suceder, espero tener la suficiente maduréz para poder manejar la situación con calma, llamarlo a que se una a la conversación y dejar las cosas claras. La comunicación y la confianza es fundamental para una buena relación.

En busca de la mitad del corazón

•Mayo 7, 2008 • 1 comentario

En el comienzo de los tiempos, Dios creò al hombre y luego pensò en hacerle un complemento para que no estuviera solo, por lo que tambièn creò a la mujer. A cada uno le diò la mitad de un corazòn, que al unirse, se convertirìan en uno solo…

Inevitablemente un dìa tomaron caminos diferentes, salieron por diferentes rumbos. Èl tomò un barco y conquistò los mares. Ella escalò montañas y descubriò valles aùn desconocidos.

Cada uno en su andar sintiò que su corazòn necesitaba su otra parte para sobrevivir, asì que cada quien por su lado, lanzò la bùsqueda de su otra mitad. Iniciaba otra conquista.

El hombre encontrò diferentes mujeres, presuroso buscaba su corazòn y los comparaba, pero ninguno de esos corazones coincidìa con la parte que le faltaba…

La mujer, por su parte, sufriò de golpes y heridas, hasta que se sintiò agotada y exausta, dejando su bùsqueda a un lado, asì que decidiò seguir viviendo con medio corazòn. Ella se rindiò.

Hasta que un dìa èl llegò a un puerto, bajò del barco y mientras caminaba por el pueblo, la vio de lejos… pareciò reconocerla y la llamò; ella escuchò su voz y enseguida corriò a su encuentro, juntaron los dos pedazos de corazòn y estos ràpidamente volvieron a unirse… Desde ese dìa ambos decidieron no volver a dividir sus corazones.

Asì que a partir de ese dìa, se convirtieron en un solo corazòn y es por eso que se se escucha decir que cuando dos personas se aman, se convierten en un mismo corazòn aunque estèn en dos cuerpos diferentes.

La luz amarilla…

•Mayo 6, 2008 • Dejar un comentario

Ir en contra de la corriente, es la crónica de una ahogada anunciada.  Y es que cuando te dicen “no hagas esto”, es por algo.  Ya no soy una niña, sin embargo cuando alguien me da una alerta amarilla (así como en el semáforo), quiere decir que viene la roja por ahí cerquita, a menos que frene, o tome otro rumbo.

El color amarillo no me gusta, desde pequeña es el que menos me ha agradado, a pesar de que es un color alegre y lleno de luz, pero algo en él me hace apartarlo de mi vista, ¿Será precisamente porque me recuerda a las alertas de los semáforos y que si no le hago caso puedo pasarme la roja y tener un accidente?.

Por no prestarle atención a las luces amarillas, me he estrellado varias veces… y eso sí que duele.

Esas luces amarillas, por lo general son esos “consejos” que vienen de terceros, pero en mi caso, son corazonadas que llegan solitas, son sensaciones, como una especie de premonición (y no es que me crea una medium, ni vidente, porque no lo soy, solo que las mujeres tenemos sexto sentido).

Ahora mismo, mientras te escribo esta carta, siento “eso”.  Es una especie de presión en mi corazón y mi cabeza, es como si se me bajara la presión, pero no está baja, palpitaciones y una sensación de que algo no anda bien… resulta extraño expresarlo con palabras, casi imposible.

Esto me pasa siempre que viene una noticia que no me agradará…  Ahora mismo veo dentro de mi una luz amarilla  ¿Será que algo va a suceder?

Ojos que no ven…

•Mayo 6, 2008 • Dejar un comentario

¿Hasta dònde debe llegar la confianza en la pareja?, es cierto que debe haber comunicaciòn y no se deben ocultar secretos, no obstante fizgonearse entre si, para ver què es lo que el otro esconde, es algo enfermizo.

No voy a negar que a veces la curiosidad me mata y varias veces he tenido la cuenta de Facebook de mi “amor” abierta, justo donde estàn sus mensajes privados, pero como yo prefiero no hurgar donde no debo, mejor cierro esa cuenta y abro la mìa… ¿Para què alimentar las sospechas y la desconfianza?. Esto me ha resultado, la confianza que tenemos uno en el otro cada dìa es mayor y si alguno tiene algo que decir, lo hablamos.

Por otro lado, mi amiga “Rubi”, anda tras la cacerìa de todos los mails y privados que tiene su novio, y ni cuento los alborotos que se forman… ¿Para què buscar las cajas de pòlvora, si llevas un fòsforo encendido en la mano?.

Ella se busca leer lo que no debe y saber lo que no interesa. Si un hombre quiere engañarnos, lo harà si lo vigilamos o no, si èl quiere, lo harà por igual… Asì que,¿Para què tomar un trago amargo y estresarnos vigilando a un hombre que de todas maneras nos engañarà en cualquier momento?

Es mejor no buscar esas brusquitas que nos estresaràn la vida y nos traeràn malos momentos. Bien dice el viejo refràn “ojos que no ven, corazòn que no siente”. Yo prefiero, no salir a mirar… pero si miro por accidente y me doy cuenta, es otra cosa, pero en lo que a mi respecta, no saldrè a buscar nada que me haga sufrir.

Como dice la canción: Todo cambió…

•Mayo 5, 2008 • Dejar un comentario

A ti que lees:

Por mucho tiempo viví llena de amargura y resentimiento contra los hombres, rechazaba a cada uno que se me acercaba, hasta que apareció ÉL… me trajo su música, su poesía, sus besos y caí rendida ante sus ojos color miel.

Hoy soy defensora del amor y me considero traidora de mi anterior posición, que me auto-obligaba a renegar ante este sentimiento tan puro y genuino, y era precisamente porque no lo había encontrado.  Una y otra vez besé sapos pensando que se convertirían en príncipes, hasta que me cansé y dejé de intentarlo.

Mi corazón se fue endureciendo como una piedra y cada vez, permitía menos que algún hombre se acercara a mi, hasta que volvió a aparecer ÉL.

Tal vez un día te cuente nuestra historia, la cual no es de este tiempo, lleva ya muchos años aunque nuestras vidas se separaron y que un día nos re-encontramos, volviéndonos inseparables, evitando que nuestros caminos se vuelvan a despegar.

Esta es parte de mi historia.  Tal vez aburrida para la mayoría, pero es mi historia y la atesoro, porque gracias a esta vivencia, hoy puedo decir la frase que nunca había podido pronunciar: “SOY FELÍZ”.

Seguiré por aquí,
Frida.

Hoy comienzan mis cartas…

•Mayo 5, 2008 • Dejar un comentario

Soy Frida, una mujer como cualquiera.  Estoy soltera, pero con el corazón ocupado por un gran amor que me llena la vida de música y luz por todos los rincones de la vida.

Mis cartas son dedicadas a ti, que me acompañarás al leerme y que en algún momento no compartirás mis opiniones, por lo que te agradecería que me lo hicieras saber… pero si puedes entender mi punto de vista, también me gustaría saberlo, la sabiduría de los demás siempre es bien recibida, la comparta o no… siempre puedo aprender algo nuevo de ti.

Hoy comienzan mis cartas…

Siempre contigo,

Frida.